Estoy empezando a escribir un blog. Tengo ganas: simplemente voy diciendo en voz alta mis pensamientos, y una IA me ayuda a convertirlos en textos.
Lo digo abiertamente porque forma parte de esto. Pero no es un piloto automático. Leo cada texto con ojo crítico, como mis homilías, y compruebo en diálogo con la IA si de verdad ha captado mis ideas. A veces lleva su tiempo, y paso a paso el texto se acerca a lo que quiero decir. Lo que aquí aparece son mis pensamientos, solo que mejor ordenados. Supongo que en el futuro muchas cosas surgirán así.
Así entro en un diálogo interior conmigo mismo: ¿qué me ocupa ahora, qué quiere salir, qué me sorprende? También la fe debe tener aquí su lugar, y asimismo la duda. Ambas ocupan mucho espacio en mi vida. Una imagen para ello la escuché en algún sitio y la hice mía: caminar sin barandilla. Lo he vivido muchas veces en mi vida y estoy infinitamente agradecido por ello. Así entiendo la fe: caminar sin barandilla y, aun así, sentirse sostenido; no tener que temer y poder atreverse a algo.
También quisiera compartir aquí lo que me conmueve, las muchas preguntas que me surgen al mirar la realidad. A veces el mundo es difícil de entender y difícil de soportar. Muchos creen poder explicarlo y estar ellos mismos del lado correcto. Yo creo más bien que todos estamos a la vez en el lado correcto y en el equivocado, como parte de un gran y enmarañado acontecer que, hablando en términos teológicos, es pecaminoso. Juan Pablo II hablaba de pecado estructural. Espero que algunos se reconozcan en ello.
Lo hago sobre todo como dominico, y un dominico no puede callar lo que lo llena, en el mejor sentido. Caritas Christi urget nos: el amor de Cristo me apremia. Es un movimiento interior al que quiero ceder. No tiene por qué ser literario, y un poco de autoironía no hace daño.
Si tienes ganas, ven un trecho conmigo. Me hace ilusión el camino.
Versión original en alemán: Warum ich hier schreibe

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